El Otro Lado Del Bautismo
Todo mundo sabe que entre los católicos, que se debe bautizar los hijos cuando pequeños como una bendición delante de Dios. Hay mucho trabajo y gastos también: elegir los padrinos para los niños, pero que estén cerca de nosotros y que probablemente podrán ayudarlos cuando sus padres no estuvieren presentes. Eso es lo que debería pensar los padres al invitar fulano o mengano para ello, pero ni siempre funciona esta táctica de elegir padrinos por estos conceptos, pues casi siempre se elige las personas erradas, aunque no entendamos bien, mas la vida nos muestra claramente el resultado de nuestra intención, conforme el niño va creciendo.
Ya, entre los evangélicos, solamente se bautiza alguien cuando el individuo es adulto suficiente para pedir perdón por sus pecados, pues es este el verdadero significado del bautismo: arrepentimiento. Para eso, es necesario que esta persona quiera seguir determinada religión y aceptar Jesús como su único salvador (por lo menos es lo que dicen). Cuando niños, apenas los presentan a Dios para pedir bendiciones para una vida entera, y nada más. No hay padrinos, tampoco segundas o terceras intenciones.
En el caso de muchos individuos que se dicen católicos (sin generalizar), hay algo que necesita ser resaltado: a veces los padres eligen padrinos para sus hijos, suponiendo que ellos serán mejores para los hijos, cuando en el fondo, se miran su dinero y mejores condiciones de vida, porque piensan que podrán dar buenos regalos para los ahijados, ayudar financieramente cuando necesitar, etc. Empero, el tiro sale por la culata: con el tiempo, los padrinos se alejan de sus ahijados y casi uno no procura el otro, aunque vivan cerca.
Lo más increíble en todo eso es que a lo largo del tiempo, se percibe que aquella persona que está más cercana de nosotros y quien no queríamos como padrino/madrina de nuestro(a) hijo(a) es quien él/ella más adora y que está presente en los momentos en que él/ella necesita. Y, probablemente vendrá el arrepentimiento por elegir mal alguien que debería ser como un segundo(a) o tercero(a) padre/madre para nuestro(a) hijo(a).
Sin embargo, hay algo que me pregunto mucho: ¿Si el bautismo es el arrepentimiento por los pecados, por qué bautizar un bebé que no tiene ninguna deuda con la vida? ¿O será qué nacer y ser fruto del sexo ya es considerado un pecado? Si supieres una respuesta, dímelo, por favor, porque hasta hoy, no la tengo.
Para mí, apenas se debería bautizar alguien cuando tuviese edad suficiente para decidir ello, y lo más importante acá es que la persona habría de elegir sus padrinos si los quisiesen, y no dejar a cargo de los padres, que los escogen porque ellos son sus amigos, cuando en verdad, tiene que ser amigo de sus hijos.
Son pocos los que eligen como padrinos un pariente, como una abuela, una tía, un hermano o alguien que realmente hace parte de la vida de los padres y que podrán también ser parte de los hijos.
Sin embargo, para que una amistad entre padrino y ahijado funcione, es muy importante la colaboración de los padres, incentivando que su hijo(a) lo procure siempre, y no sólo en las fechas importantes: cumpleaños, pascua, el día de los niños, Navidad, etc. Podemos concluir que son las fechas en que los ahijados, en general, procuran sus padrinos porque imaginan que ellos les compraron algún regalo. Infelizmente, esta mala costumbre es adquirida intencionalmente a través de varios padres que a contrapelo de corregir este tipo de interés de sus hijos por los padrinos, los incentivan cada vez más, y es lógico que los padrinos saben cuando están siendo usados consecuentemente por sus compadres a través de los ahijados.
Resalto que no tengo nada contra cualquiera iglesia o su doctrina, simplemente estoy poniendo unos comentarios de la realidad que miro a diario y que no tendrá fin, apenas un recomienzo, porque los hijos cometen los mismos errores que sus padres al hacer lo mismo.
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