domingo, 6 de julio de 2008

El Derecho En Tener Un Hijo

Uno de los problemas actuales en diversas sociedades es la adopción legal de niños, por causa de diversas cuestiones burocráticas como las condiciones financieras de los padres adoptivos, pero principalmente las de origen moral y psicológica, para que de este modo, los adoptados puedan crecer en una buena familia, adquiriendo valores sociales, morales y religiosos, para la buena formación del carácter. Sin embargo, me pregunto cómo saber se determinados individuos son de buena conducta y se ellos realmente serán buenos padres. A pesar de yo no tener la contestación, dejo la pregunta a tu conciencia.

En primer lugar, debemos nos preguntar la razón de existir tantos niños sin padres, pues cada día este número está mayor. Se podría decir que diversos padres abandonan sus hijos por no tener condiciones financieras para crearlos, pues la madre no tuvo otra salida, porque el enamorado o novio no quiso asumir sus responsabilidades y ella escondió el hecho a su familia. También yo diría que los padres murieron y el niño no tenía otros parientes y por eso fue vivir en un orfanato, etc.

En según lugar, debemos nos pregunto el porqué de una persona o familia en decidir adoptar un niño, y casi siempre las mismas contestaciones: la mujer o el hombre no es fértil, por eso no pueden tener hijos de sangre; una madre que perdió el hijo en el parto o durante el embarazo; las familias que ya tienen hijos, pero quieren más, porque aprecian una familia numerosa; por último, un casal homosexual que necesita sentirse completo como familia, adoptando un niño.

En tercer lugar, tenemos que nos preguntar quién realmente tendría el derecho en tener un hijo, si son las personas fértiles, las que tiene condiciones financieras y psicológicas para ello o las que aman realmente a sus hijos. A veces, pienso que la vida parece injusta, pues ha tantas mujeres que tienen facilidades para embarazar, pero sus hijos no les importan, mientras hay otras que apenas quieren tener un hijo y no son capaces, porque la vida les fuera injusta. Siento rabia cuando veo en un periódico que una madre puso su bebé en la basura o en cualquier otro lugar por ahí, con tantos peligros en el mundo, y me pregunto si ellas merecían el derecho divino en dar la luz.

Los problemas son muchos, tanto para los órganos responsables en permitir la adopción cuanto para las personas que la usan como salida para sus problemas, pero es necesario acordar que quien sufre más con ello son los niños que apenas quieren un padre y una madre para amarlos.

Legalmente, un niño necesita una familia, una casa, pero una habitación sola para él, estudiar, alimentarse, cariño, entre otras cosas que un hijo de sangre también necesita, pues no hay diferencia entre ellos, porque ambos son humanos y sus necesidades son las mismas como la de cualquiera otra persona. Empero, me pregunto si los adoptados no necesitan más que los hijos que realmente tienen padres, porque no se sienten seguros cuanto a ello, ya que ni siempre comprenden la razón de no estar con sus verdaderos padres, suponiendo que ellos los abandonaron, y muchas veces, disputando el amor de ellos con los otros hermanos (hijos de sangre).

En diversos países, quien más tiene dificultades para adoptar un niño son los casales homosexuales, pues sus condiciones de padre y padre o madre y madre generan prejuicios por parte de varias personas o sociedades. Mientras, se debería cuestionar si ello es motivo suficiente para que un niño no tenga el derecho a una familia, si estos padres tuvieren condiciones financieras y morales para le dar una buena educación y formación social, cumpliendo la tarea de los verdaderos padres que no pudieron estar presentes por alguno motivo o entonces huyeron de sus responsabilidades.

Por otro lado, es preciso pensar en el niño también, no solamente en la voluntad de dar alegría a los futuros padres adoptivos. A pesar de un niño estar en una familia homosexual y tener todo lo que alguien desea, también es necesario pensar en el futuro de él a lo largo de los años, cuando estuviere más grande, por ejemplo, y no ser discriminado en la escuela y/o en la vecindad por causa de la opción sexual de los padres, ya que probablemente oirá insultos sobre ellos y ni siempre podrá defenderse.

Hijos serán siempre hijos, no importan si son de sangre o no, porque el amor de los padres por ellos debe ser igual, y lo que se define como familia no son los lazos de sangre, pero los de amor y amistad, de un sentimiento de comunión, comprensión y complicidad entre padres e hijos.

Empero, no es fácil cuidar de un hijo adoptivo, pues siendo un poco más viejos, tendrás que ser paciente con sus manías, ya que no está acostumbrado a vivir en familia y tiene miedo en volver para el orfanato. Pero, si prefirieres adoptar un bebé, para que pienses que tú eres el verdadero padre o la madre, cuidado, pues a lo largo del tiempo, deberás pensar si cuenta o no la verdad para él/ella, y caso decidas decir que tú lo/la adoptó, explíquelo(a) que arriba de todo lo/la ama mucho, porque si no hiciere ello, será mucho peor cuando descubrir la verdad por la boca de los demás o entonces, cuando la vida te hiciere una broma, porque si él/ella supiere todavía niño, probablemente va a crecer sin se importar con ello y sin mentiras.

Hoy, el mundo está moderno, y diversos gobiernos ayudan las mujeres que no tienen condiciones en sostener los hijos, con bolsas de auxilio financieros, más allá de la distribución gratuita de condones y píldoras para los individuos que no quieren o no pueden tenerlos, y aun así, las personas cometen esos errores. Sin embargo, Infelizmente, las políticas de diversos gobiernos en controlar la tasa de natalidad en sus países no son suficientes, porque no obligan a las familias, a través de leyes a cuidarse más.

Una cosa es segura decir: si los gobiernos limitasen el número de hijos por familia y puniesen con multas quien descumpliese la ley, las personas se cuidarían más, no tendrían tantos niños en los orfanatos y tampoco familias sin empleo y sufriendo porque no hay comida en la mesa.

A pesar de la vida ser un derecho a todos, es necesario cuestionar si lo es realmente, pues mientras estar vivo sea un derecho, ni todas las familias consiguen cumplir con sus obligaciones y por ello, se debería pensar en métodos más eficaces para controlar el exceso de natalidad, principalmente por parte de las familias que no tienen condiciones en tener hijos, ya que los ricos o los que tienen, en general, sólo tiene un o dos hijos.


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