El Cupido También Hace Sexo
Para quien conoce un poco de la mitología griega, sabe que Eros, o Cupido, fue el dios del amor. Muy travieso, y que estaba apasionado por Psique, o Alma, una joven princesa que no conseguía encontrar ningún amor, porque los otros hombres la temían por ella ser muy bella, y también, porque ella no quería ninguno de los pretendientes. También se sabe que el Cupido la sedujo, haciendo el amor con ella (desposándola. Se queda más bonito), con la condición de jamás mirarlo. Pero, en una noche, ella se despertó, encendió una lámpara y se impresionó tanto con la belleza de su amor, que por distracción dejó caer una gota de aceite que lo quemó en el brazo, debido a la sorpresa de que él no era un monstruo como se creía. Entonces, él la abandonó, por causa de su falta de confianza, pero después la perdonó, porque probó que realmente lo amaba, teniendo que soportar inclusive una suegra pesada como Afrodita, que amaba “dimasiado” a su hijito. Así como toda madre que sólo quiere una copia de si propias para sus bebés que hacen bebés.
Bueno, tal vez fuese importante resaltar que en realidad existen muchos más monstruos y que estos no están en la sencilla imagen física de una persona, pero a su carácter. Y, el mito muestra claramente que el amor es ciego y que más allá de lo que amar una belleza externa, se debe amar la interna, pues es la que realmente las parejas tendrán a convivir.
Se habla en amor, siendo un sentimiento fuerte y capaz a resistir a todo. ¿Hasta dónde resiste? ¿El amor soportaría vivir sin sexo? Cupido, no. Este, para estar con su amada Psique, consagró su unión a través del sexo. ¡Entonces, imagines el ser humano que es un simple mortal y que tiene como una de las tareas reproducirse! Un hombre es quien sabe lo que es quedarse algunos meses sin follar, mientras su obra no sale del abrigo.
El mito de un amor puro y sin sexo solamente existe en lo que dice respeto a los padres y amigos, pero en cuanto a las parejas no, porque en el fondo es lo que une dos personas, y no apenas un sentimiento. Personas no se divorcian simplemente porque el amor sanseacabó, pero porque no hay el sexo para conservar la relación. Hay personas que se casan sin amor, empero jamás dejan a mantener relaciones, pues obedecen a los instintos del cuerpo y no del corazón.
Así, como el Cupido, el amor es travesura: necesita estar vivo a diario, para que no se vaya. Y, si el cupido no hiciere travesuras en casa, en cierto va a ser un “donjuán” en búsqueda de otros amores. Pero ello es cómico: se busca otros romances sin “soltar la presa” en casa. Muchas veces, se tiene amantes en la calle sólo para tener una relación y “restregarse” en un cuerpo bello, cuando no se lo tiene en casa, pero sin abandonar el (la) marido (esposa). Para que eso se suceda, es necesario que el amante presione mucho. Y, pese a nadie querer tener algo en serio con alguien, en diversos casos se fuerza una separación, por pensar apenas en el dinero que no sería más dado para el actual esposa e hijos, para pertenecer al amante. Ahí es que se está el secreto de todo, o quizás el misterio del desamor, y no del amor, porque este ni el corazón sabe: ¿si un individuo abandonó su familia para vivir con el amante, por qué no creer que hará el mismo con la nueva familia? Es un ciclo vicioso.
Que todo mundo gustaría tener un amor eterno o que fuese tan fuerte en cuanto a Psique y Eros, es lógico. El problema está en la falta de confianza y fuerza para mantenerlo, sin preocuparse “dimasiado” con la estética. Todo ello es muy bello, pero vamos a despertar y volver a la realidad. Se mira aquellos viejitos juntos, con una carita de apasionados y que todo nos parece hermoso. A nuestros ojos sí, pero es bueno acordar que como cualquier relación, los dos ya pelearon mucho cuando jóvenes. Uno soportando las manías feas del otro, que apenas les fueron presentadas después del matrimonio (hoy no tiene más la costumbre en casarse tanto. ¡Es sólo juntar unos trapos y listo!).
¿Belleza física? ¡Ah, alguno día todo que está arriba va a caer!: los pechos caen, lo que siempre está alerta también va a caer. En fin, todo cae. Es la ley de la gravedad y no hay otro modo. ¿Tu mujer está gorda y se parece un “cayote de cabeza para abajo” o cómo una “bicicleta dentro de una bolsa”? Si ya no estuviere. ¿Cuál es el problema? ¡Si tú la amas! ¿Tu marido va a quedarse con un embarazo crónico o pareciendo que engulló una sandía y no hizo la digestión, qué importa? Eso es el amor: amar lo bello hoy, pero sabiendo que toda belleza se muere. Mientras el ánade dejaba a ser feo, ocurre el contrario con las personas. ¿Increíble, no?
En fin, ni sólo de amor vive una mujer y ni sólo de sexo vive el hombre o el contrario, ya que el mundo está moderno y los conceptos cambiando. Ambos necesitan los dos. Amor no llena barriga, pero es capaz de quitar el hambre. Ya el sexo puede llenarla, empero un día se vacía.
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