Dioses, anteayer; Santos, ayer; Nadie, hoy
Sabemos que en el pasado, cuando el hombre necesitaba sostener sus creencias, que los dioses reinaban en este mundo. Había dioses con apariencia de animales, otros de personas, también “existían” otros con partes de hombres y animales. Todas esas divinidades fueron adoptadas por algún pueblo, muchas veces cambiando solamente su nombre y sus tareas en este planeta. Para decir la verdad, un plagio.
Para cada función en el mundo se inventaba un dios: uno para el sol, otro para el mar. También había dioses para el amor, música, belleza, arte, viaje, rayos, cosecha, etc. Para cada fenómeno de la naturaleza, objeto del mundo o sentimiento, un dios.
En la dirección contraria existía un pueblo, los hebreos, que creía en sólo un dios, pero uno para todo y no uno para apenas una cosa como las demás religiones. ¿Quién tenía la razón? Aún era muy temprano para decir.
Mientras las religiones paganas y/o politeístas creaban dioses más semejantes con el carácter humano, presentándoles cualidades y defectos iguales a los hombres, la religión monoteísta ya pensaba en un dios puro, que no se perdía en los intereses del hombre y que no se vendía al ego de sus fieles practicantes, o sea, un dios más justo y que pudiese ser un buen ejemplo a sus seguidores.
Afrodita es un buen ejemplo de una diosa creada por el ser humano: en un lenguaje más actual, sería permitido decir que ella era una “hombreriega”: tuvo relación con Hermes, Ares y otros dioses; a su lado estaba Zeus, el mujeriego del Olimpo: hacía hasta lo imposible para seducir una hembra: se transformó en lluvia de oro para Dánae, usó la apariencia del marido de Alcmena, confundiéndola. Se disfrazó en Cisne para Leda, en Toro para Europa, etc. Hera, esposa de Zeus, fuera una diosa muy vengativa, así como una mujer que se siente traicionada por su hombre. Ella odiaba su hijastro, Hércules; Apolo también no era común: deseaba Casandra de Troya apenas para él, pero también tenía Jacinto como su amante. En verdad este dios del sol era bisexual.
Por lo menos los dioses griegos y romanos (plagio) eran dotados de un comportamiento totalmente humano: sentían rabia, amor, envidia, etc. El Zeus griego era el Júpiter romano, así como la Artemisa griega era la Diana romana, etc.
Los tiempos se pasaron y una religión monoteísta ganaba fuerza en aquel mundo miserable de esclavitud, desde el imperio egipcio hasta el romano. Un día cualquier nació en las manos de Pedro y Pablo una nueva concepción religiosa, que hasta hoy tiene bajo su control la fe de varios pueblos latinos. La religión politeísta estaba con una grave enfermedad. Sus días estaban contados. Sin embargo, el ideal de fe mantenido desde el pasado no iría a morir por completo: simplemente algunos valores serían cambiados: dios, apenas uno, pero a su lado estarían los santos para intervenir en el mundo de los hombres. Los dioses se transformaron en santos, perdiendo sus títulos de majestades en el mundo antiguo, pero manteniendo un título de nobleza en el corazón de los seres humanos.
San Valentín, el santo de los enamorados y San Antonio, del matrimonio, ocuparon el lugar de Cupido y Hera, respectivamente. Ares perdió su trono para San Jorge y San Miguel, dos guerreros. San Jorge posee otro nombre en una santería de Brasil: Oggun. Ése fue un modo inteligente que los antiguos esclavos de África usaron para continuar a practicar su fe, ya que sólo se permitían cultos a los santos católicos.
Hay muchos otros cambios hechos en las religiones o entonces mitos semejantes, como el caso de Buda que invitó 12 animales para se despedir, formando así el horóscopo chino que conocemos, mientras que Jesús invitó 12 apóstolos para una misma razón; en el Hinduismo, por ejemplo, las tres principales deidades son Brahma (el creador), Vishnu (el preservador) y Siva (el destructor), mientras que en la religión cristiana apenas un dios es representado a través de la Trinidad (Padre, el creador; Hijo, el preservador; Espíritu Santo, el renovador).
Aunque los cultos grecorromanos fuesen politeístas y el cristiano, monoteísta, una distinción muy importante entre ellos es que en el primero, el padre devoraba sus hijos para no perder su trono, mientras que en el segundo, ambos gobiernan el universo lado a lado como padre e hijo. La fecha de 25 de diciembre fue escogida como el nacimiento de Jesús Cristo para acabar con las fiestas en honra al dios sol, que era antiguamente el más adorado, y no porqué Él tuviese nacido en aquel día, pues hasta hoy no se sabe la fecha correcta.
El tiempo no para de seguir su camino. Anteayer, los dioses gobernaban la mente de los hombres, ayer, los santos, pero hoy, todos ellos no son nadie para muchos individuos, que renunciaron a una fe plural, optando creer en algo más singular o único como un solo Dios. Cada vez más, la humanidad está más cerca de una verdad, o entonces, cada vez más incrédula, porque eran varias deidades, después se pasó para una y quizás mañana, ninguna.
¿Te gustas el texto o creas que alguien necesita leerlo? Entonces envíalo, poniendo la dirección del Blog, la categoría y el título del texto.
Para cada función en el mundo se inventaba un dios: uno para el sol, otro para el mar. También había dioses para el amor, música, belleza, arte, viaje, rayos, cosecha, etc. Para cada fenómeno de la naturaleza, objeto del mundo o sentimiento, un dios.
En la dirección contraria existía un pueblo, los hebreos, que creía en sólo un dios, pero uno para todo y no uno para apenas una cosa como las demás religiones. ¿Quién tenía la razón? Aún era muy temprano para decir.
Mientras las religiones paganas y/o politeístas creaban dioses más semejantes con el carácter humano, presentándoles cualidades y defectos iguales a los hombres, la religión monoteísta ya pensaba en un dios puro, que no se perdía en los intereses del hombre y que no se vendía al ego de sus fieles practicantes, o sea, un dios más justo y que pudiese ser un buen ejemplo a sus seguidores.
Afrodita es un buen ejemplo de una diosa creada por el ser humano: en un lenguaje más actual, sería permitido decir que ella era una “hombreriega”: tuvo relación con Hermes, Ares y otros dioses; a su lado estaba Zeus, el mujeriego del Olimpo: hacía hasta lo imposible para seducir una hembra: se transformó en lluvia de oro para Dánae, usó la apariencia del marido de Alcmena, confundiéndola. Se disfrazó en Cisne para Leda, en Toro para Europa, etc. Hera, esposa de Zeus, fuera una diosa muy vengativa, así como una mujer que se siente traicionada por su hombre. Ella odiaba su hijastro, Hércules; Apolo también no era común: deseaba Casandra de Troya apenas para él, pero también tenía Jacinto como su amante. En verdad este dios del sol era bisexual.
Por lo menos los dioses griegos y romanos (plagio) eran dotados de un comportamiento totalmente humano: sentían rabia, amor, envidia, etc. El Zeus griego era el Júpiter romano, así como la Artemisa griega era la Diana romana, etc.
Los tiempos se pasaron y una religión monoteísta ganaba fuerza en aquel mundo miserable de esclavitud, desde el imperio egipcio hasta el romano. Un día cualquier nació en las manos de Pedro y Pablo una nueva concepción religiosa, que hasta hoy tiene bajo su control la fe de varios pueblos latinos. La religión politeísta estaba con una grave enfermedad. Sus días estaban contados. Sin embargo, el ideal de fe mantenido desde el pasado no iría a morir por completo: simplemente algunos valores serían cambiados: dios, apenas uno, pero a su lado estarían los santos para intervenir en el mundo de los hombres. Los dioses se transformaron en santos, perdiendo sus títulos de majestades en el mundo antiguo, pero manteniendo un título de nobleza en el corazón de los seres humanos.
San Valentín, el santo de los enamorados y San Antonio, del matrimonio, ocuparon el lugar de Cupido y Hera, respectivamente. Ares perdió su trono para San Jorge y San Miguel, dos guerreros. San Jorge posee otro nombre en una santería de Brasil: Oggun. Ése fue un modo inteligente que los antiguos esclavos de África usaron para continuar a practicar su fe, ya que sólo se permitían cultos a los santos católicos.
Hay muchos otros cambios hechos en las religiones o entonces mitos semejantes, como el caso de Buda que invitó 12 animales para se despedir, formando así el horóscopo chino que conocemos, mientras que Jesús invitó 12 apóstolos para una misma razón; en el Hinduismo, por ejemplo, las tres principales deidades son Brahma (el creador), Vishnu (el preservador) y Siva (el destructor), mientras que en la religión cristiana apenas un dios es representado a través de la Trinidad (Padre, el creador; Hijo, el preservador; Espíritu Santo, el renovador).
Aunque los cultos grecorromanos fuesen politeístas y el cristiano, monoteísta, una distinción muy importante entre ellos es que en el primero, el padre devoraba sus hijos para no perder su trono, mientras que en el segundo, ambos gobiernan el universo lado a lado como padre e hijo. La fecha de 25 de diciembre fue escogida como el nacimiento de Jesús Cristo para acabar con las fiestas en honra al dios sol, que era antiguamente el más adorado, y no porqué Él tuviese nacido en aquel día, pues hasta hoy no se sabe la fecha correcta.
El tiempo no para de seguir su camino. Anteayer, los dioses gobernaban la mente de los hombres, ayer, los santos, pero hoy, todos ellos no son nadie para muchos individuos, que renunciaron a una fe plural, optando creer en algo más singular o único como un solo Dios. Cada vez más, la humanidad está más cerca de una verdad, o entonces, cada vez más incrédula, porque eran varias deidades, después se pasó para una y quizás mañana, ninguna.
¿Te gustas el texto o creas que alguien necesita leerlo? Entonces envíalo, poniendo la dirección del Blog, la categoría y el título del texto.


0 Lector(es) ha(n) opinado.:
Publicar un comentario en la entrada