Todos los Años es la Misma Cosa
Todo los años es la misma cosa: cuando está próximo de las fiestas de la Navidad y Año Nuevo, nos sentimos diferentes, casi renovados: deseamos cosas, soñamos con la felicidad cerca de nosotros, creemos que todo será posible y esperamos que se haya un poco de paz en el mundo, porque simplemente pedimos por un día mejor.
Es muy bueno cuando adornamos el árbol de Navidad. Nos deja una sensación de pureza, la paz reina y todos se juntan para celebrar una fecha especial. Quizás no sea el nacimiento de Cristo, pues pese a la fecha significar ello, parece que hay otro sentido que está más fuerte que ello: la unión y el perdón. Nos sentimos bien cuando escribimos los mensajes de paz y suerte a los demás, aunque para mucha gente el gusto de la Navidad sea una mesa harta con golosinas.
Todos los años es la misma cosa: aunque tengamos planeado nuestro futuro, nada parecer seguir adelante. La idea continúa solamente en la mente, mientras que cada vez más la realidad se aleja de nosotros, porque simplemente no conseguimos dar el primer paso rumbo a un futuro mejor, porque tememos que se sucedan cosas peores y por eso, muchas veces preferimos que las cosas se queden como están, porque aparentemente las tenemos al nuestro control.
Los ideales fueron al garete. Tal vez sea por eso que el ser humano es tan frustrado: por no lograr la felicidad anhelada. Aquel individuo bueno que apareció durante los sentimientos de fiestas se escondió nuevamente, dejando en su lugar un ser malo y que sólo ve la vida con pesimismo.
Todos los años es la misma cosa: hacemos las paces con las personas que odiamos o sentimos rabia. Lloramos, reímos, nos disculpamos y celebramos el espíritu de unión que volvió a estar presente en casa.
Llega el año siguiente y todo vuelve a ser como antes: rabia, tristeza, chismes y peleas. Parece que fue tan rápido como la fiesta de la Cenicienta: después de las doce campanadas lo feo toma su lugar en el mundo real.
Todos los años es la misma cosa: muerte, miseria, guerra, terrorismo, violencia, dolor y tantas otras cosas que no valen la pena recordar. ¿Será qué existe aún esperanza para el mundo? Las personas parecen no tener ningún interés en solucionar todos los problemas.
Todos los años, ONG’s, empresas y grupos de ayuda humanitaria del mundo todo piden que las personas colaboren con alimento o dinero, para matar el hambre de familias pobres en la Navidad. ¿Será qué esas familias apenas comen en la Navidad? La única cosa que puede ser contestada en defensa de esas organizaciones es que ya es difícil las personas ayudaren una sola vez, imagines dos o tres veces en el mismo año.
Todos los años es la misma cosa: niños pobres del mundo entero escriben para Papá Noel pidiendo un plato de comida o un juguete. Pero Él no aparece y también no realiza sus deseos.
En verdad, Papá y Mamá Noel es el padre y la madre que tenemos, porque ellos se preocupan más en continuar ilusionando los hijos en esta creencia que con los costos y necesidades del regalo.
Todos los años es la misma cosa: cuando está próximo de la Navidad, nos preocupamos en comprar los regalos y escoger qué ropa usar en la Nochebuena. Y en el último día del año solamente importa saber lo que los astros dijeron para el próximo periodo y qué color usar para comenzarlo bien.
Aquellos que son cristianos saben que Jesús Cristo nació en un lugar muy sencillo y aun así su riqueza estaba en el alma. No es ninguna novedad, pero creo que sea bueno resaltar: No se ha mirado nadie que tenga nacido con ropa.
Todos los años es la misma cosa: intentamos hacer todo de modo diferente, pero siempre lo repetimos.
Quizás un día, cuando nuestra voluntad fuere más fuerte que nuestro miedo y orgullo, los deseos se realicen. Mientras ello no se sucede, vamos a continuar como siempre estuvimos, pero sin quejarnos, porque ya perdemos este derecho desde el momento en que desistimos de nosotros mismos.
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