Ego: Orgullo y Vanidad
Sabemos que lo que realmente define una persona no es apenas las ropas que ella usa, lo que escribe y/o que habla, pero todo su “yo”. El ego de una persona es más que todo ello, es su personalidad, su carácter, su verdadera identidad delante de sí propia y del mundo en el cual actúa. Es la esencia de un individuo, compuesta por un conjunto de cualidades y defectos, que son acentuadas de acuerdo a cada perfil. Hay personas que muestran más sus cualidades, mientras otras no se importan de simplemente exhibieren los defectos. Bueno, a lo menos éste no necesita ningún esfuerzo o fingimiento: si lo es o no lo es.
Orgullo y vanidad están entre los pecados capitales, y pese a eso pueden representar en algunos casos virtudes, y no defectos como se supone. En verdad son distintos significados para esas mismas palabras: orgullo y vanidad.
Ser orgulloso por pensar que se es capaz de hacer todo solo y no admitir cuando se ha perdido una batalla es considerado un defecto, sobretodo sentir orgullo de sí mismo por lo que es, sin tener vergüenza de simplemente existir o reconocer que jamás se debe pedir favores a ciertas personas es una cualidad.
Si quedarse bello para sí mismo y para alguien que tú amas fuere un pecado, ¿qué sería quedarse feo, entonces? La buena vanidad es aquella que permite al ser humano resaltar las cualidades físicas que posee, mostrar que se importa con el otro, pero más allá de eso, una prueba que se está bien contigo. Y, quien no se cuidar sufre el riesgo a perder su amor, pues éste probablemente va a procurar en otra persona lo que no consigue encontrar en casa. Es claro que el “yo” interior debe ser siempre mejor que lo exterior o por lo menos físico.
Orgullo y vanidad no poseen sexo. Hombres y mujeres necesitan tenerlas. Un hombre, por ejemplo, puede tener el orgullo de ser un seductor, tener algo aventajado, ser fuerte etc. Una mujer también puede se envanecer por ser hermosa y otras cosas más. Sin embargo, ambos pueden se enorgullecer por varias cosas: inteligencia, honestidad, buen carácter, suceso profesional etc. En fin, el orgullo induce a la vanidad.
Infelizmente hay gente que necesita las palabras ajenas para supervivir, porque su ego es débil o entonces, no consigue mirarse y percibir las cualidades que tiene. Este tipo de individuo hace todo esperando una alabanza o reconocimiento de los demás.
Existen personas que pasan una vida entera pidiendo a los demás que se le perdone, mientras otras, para ellas mismas. ¿Será qué disculparse por todo es la solución? Quizás sea el momento de evitar errores para no se arrepentir tanto. Sin embargo, hay personas que jamás piden perdón o fingen que están arrepentidas de sus errores. Es cuando el orgullo y la vanidad engulleron todos los otros trazos de la personalidad, porque tienen más interés a mostrar lo que no son de lo que apenas decir a sí propias que son tan humanas en cuanto todo mundo.
No es vergüenza reconocer un derroche, pero se pierde mucho más no admitirla, porque se mantiene por pura vanidad un orgullo vano. Es como comer sardina y eructar caviar.
Tal vez las personas no se cambien por completo, empero pueden mejorarse en algunos aspectos. ¿Sabes lo que es peor en ello?: No es pensar que los otros nunca cambian, pero decir a nuestro ego que nos ilusionamos a respeto de fulano o mengano, cuando en el fondo suponemos ser más vivos que ellos.
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