domingo 24 de mayo de 2009

Con las Manos Atadas

Hay un viejo dicho que dice que “casa de herrero cuchillo de palo”. No me gusta los clichés, pero infelizmente no se pasó otra cosa a mi mente para empezar este texto o para que tú, lector(a), pudiese comprenderme de la manera más sencilla.



Se aprende muy temprano que todo en esta vida tiene un fin, inclusive nosotros, pero tú siempre piensas que contigo va a ser diferente, y cuando percibe que el tiempo no espera nadie, ya es muy tarde: porque “un viento se ha llevado todo”, y toda una historia se ha quedado apenas en los recuerdos.



Te miras alguien, que a ti te gustas mucho, se enflaqueciendo poco a poco, pero no sabes cómo actuar, peor diciendo, no hay qué hacer, pese a tener varios recursos, pero ninguno de los que necesita está en tus manos. Duele ver el fin de una persona sin hacer algo para cambiar eso.



Mucha gente se pierde en las drogas, en el alcohol o en otro tipo de vicio que moleste el propio cuerpo o quita el poquito de razón que todavía resta en el ser humano. Sin embargo hay otros que siquiera pudieran elegir se querían acabar más temprano la novela de sus vidas por libre y espontánea voluntad, siendo obligados por el destino o cualquier otra cosa, a encerrar los días con una enfermedad terminal.



La familia sufre mucho, el enfermo aún más. El dolor y el sentimiento de impotencia por no poder hacer algo causan gran frustración. Tú no quieres aceptar que el fin está cerca, o que simplemente mañana podrá no estar más junto a quien amas. El enfermo tampoco. Para éste, todavía es más difícil, porque echa a culparse y piensa cómo será la vida de sus familiares sin él, cómo van hacer para supervivir, quién va a cuidar de fulano o mengano, que tal vez no va a ver los hijos crecieren, o hasta mismo, se casaren.



Todo es muy complicado. Solamente quien siente en la piel sabe el dolor, aunque todo mundo pase por algo semejante. En el fondo tú siempre crees que contigo va a ser distinto.



Ora es tú que ata las oportunidades que la vida intenta darte, ora es ella que te ata. Ella amarra las manos del individuo que tiene a ver cobardemente el otro sufrir, sin hacer algo para ayudar. Es como en aquellas películas que miramos: se pegan a uno y la otra persona ve todo, para quitar algo de ella.



Y, después que aquel individuo se va, parece que la culpa es mayor, por suponer que otras cosas podrían ser hechas, pero tú no las hizo. ¡Estés seguro! Cuando se está desesperado, se hace todo lo posible en el momento. Hay ciertas cosas que apenas nos aparecen muy después. Quedarte culpando por “si yo hubiese hecho esto”, “si yo hubiese hecho de otra manera”, es inútil. Por el contrario, sólo va a crear un nuevo problema sin solución.



Ni todo en la vida depende únicamente de nosotros, pero las personas necesitan saber que no están solas y que tienen nuestro apoyo, no importa qué y ni cómo. El simple hecho de demostrar ello la ayuda y la conforta, mostrándola que ha ganado más de lo que perdió.



La muerte sólo quiere una excusa para llevar alguien (he quitado esto de un “anaquel”). Ella no puede simplemente llegar y decir “quiero a ti, a fulano y a mengano”. No es como reclutar un soldado. Ella aplica pruebas y quien supervive a ello continúa en el juego de la vida.



Para muchas cosas de la vida existen remedios, pero a otras no. Lo que se puede hacer es intentar ser lo mejor y seguir en frente.



¿Te gustas el texto o crees que alguien necesita leerlo? Entonces envíalo, poniendo la dirección del Blog, la categoría y el título del texto.

Visitantes DImasiado:


contador gratis

contador gratis

Blogblogs - BlogRank:

Copa 2010:

Copa 2014:

Rio de Janeiro 2016:

Argentina - Buenos Aires:

Colombia - Bogotá:

Chile - Santiago:

España - Madrid:

Estados Unidos - Washington DC:

México - Ciudad de México:

Perú - Lima:

Enlaces:

Home Argentina. Tu pagina de inicio

Webpáginas Amigas:

Seguidores DImasiado:

Derechos del Autor:

Protected by CopyrightSpot

  © Blogger templates Newspaper III by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP