¡Bueno, si tú piensas que el amor de un hombre es su amor de niñez, tal vez estés engañado(a), no sé! Es claro que el hombre, desde su juventud, se envuelve en muchas aventuras amorosas/sexuales en el intuito de aprovechar la vida y encontrarse. El hombre enamora y se enamora, y piensa que toda mujer por la cual siente algo especial (más allá de un fuerte deseo a llevarla para cama) es la ideal. Quizás él esté cierto, quizás, no. ¿Quién sabe? Ni siempre él sabe. Es seguro decir que durante su vida tendrá inúmeros romances y probablemente se va a confundir en sus propios sentimientos.
Entre los muchos amores que un hombre siente, tal vez el más fiel sea la pasión por el fútbol. Es increíble el sentimiento por causa de una pelota. Él es fanático por el equipo el cual es parte, da saltos, grita, insulta, llora, en fin, se emociona. Varias esposas tienen rabia por se sintieren cambiadas por un deporte, al ver que sus maridos prefieren estar al lado de un montón de machos viendo TV o en la butaca y bebiendo cerveza, a contrapelo quedaren con ellas, hablando sobre la relación, paseando o haciendo otras cosas juntos. No hay duda que el hombre quiere tener su mujercita para sí, pero como cualquier ser humano, necesita un espacio sólo para él (hasta porque es aburrido quedarse a todo el tiempo con las mismas personas). Lo que las mujeres no comprenden y quizás nunca sean capaces de ello, es que el sentimiento que un hombre tiene por determinado deporte (fútbol, por ejemplo, que es el más fuerte o popular) es el de una intensa voluntad a estar en aquel juego y marcar un gol por su equipo y/o intentar corregir las tonterías hechas por un jugador. Como en el fútbol sólo se permite 11 jugadores a cada lado, la solución es ser un forofo, pues para este no hay límite de componentes.
El otro, o según amor, probablemente es la actual esposa. En diversos casos, cuando un hombre se separa y empieza un nuevo relacionamiento, muchas veces se torna ciego con la actual, inclusive casi excluyendo los hijos del primer matrimonio y importándose más con los de lo actual (lo que es difícil para muchos comprendieren que no existe “semipadre”, pues se lo es o no lo es). Es claro que el hombre que hace ello es un gilipollas, pues un día podrá abandonar la actual mujer y partir en búsqueda de otra, ya que lo hizo con la primera para vivir con la segunda, ¿por qué no con la tercera, cuarta, quinta? Eso también, es claro, tiene un poco de responsabilidad de la actual mujer, pues la distancia entre el marido y los hijos de la relación anterior se le es aparentemente benéfica (así sobra más dinero para ella y los hijos de esa unión).
En diversos casos, la ex se torna un fantasma para el hombre, pues si tiene hijos con ella, y padre e hijos son unidos, probablemente va a incomodar la actual mujer, porque sentirá inseguridad en cuanto la aproximación de ambos por miedo que el marido tenga una recaída. Sin embargo, existe un poco de ignorancia por parte de la nueva mujer que piensa que alejando los hijos de una relación anterior, que estará ganando su macho. Este tipo de mujer está redondamente engañada, porque aun en la dejadez de muchos padres a respeto a los hijos, en algún momento la añoranza va a hablar más fuerte. Y, si ella realmente quiere conquistar su marido, debería pensar en ser sincera con ella misma y conquistar los hijastros, pues estaría demostrando que a él les gusta (algo que lo tocaría mucho, por tener en la conciencia de que es la esposa ideal), aunque nada lo impida de buscar en determinados momentos otras aventuras amorosas. Esto es cierto: el hombre que es malo hijo, también será malo marido, malo padre, malo todo. Ya se lo decía mi madre.
Estoy seguro que algunos lectores van a apreciar este texto, pero otro lo odiarán, porque ya tienen una visión pre formateada que el amor supera todo y está más allá que cualquier cosa y/o tal vez no comprendieron el sentido de este artículo, aun cuando se dice que el fútbol es el primer amor de un hombre y la mujer, el segundo. Me voy a explicar mejor: el hombre (forofo) no cambia el equipo, pero puede cambiar la esposa cuando desear. Y, antes a se gustar una mujer, ya había un sentimiento de amor por el deporte. Además, es difícil encontrar alguien que no vea un juego para quedarse con la esposa, empero es más fácil verlo haciendo ello con el cónyuge por causa de un partido.
Sin embargo, la mujer no necesita sentirse exceptuada o rechazada por su hombre, apenas por causa de un juego, hasta porque solamente ella puede hacer ciertas cosas que el deporte no es capaz de ofrecer (creo que me comprendes) y también, él no tiene tiempo para ver todos los campeonatos. La relación entre mujer y pelota es a lo mismo tiempo complementar para el hombre, sobretodo, presentando rivalidades entre ambas las pasiones.
Más allá de fútbol y mujer, el hombre posee otros amores, empero estos son los mayores. Es lógico que para toda regla hay excepción. En algunos casos los hijos están arriba de cualquier amor, otras veces, los padres, o hasta mismo la profesión. Después de tantas cosas dichas acá, se necesita pensar si el verdadero o mayor amor de un hombre no es él propio.
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